El escritor que lava ollas en Ayotzinapa
- 5 may 2015
- 5 min de lectura
El texto que leerás a continuación fue publicado originalmente en "El Toque", (http://bit.ly/1KdYVtx) la plataforma multimedia de Radio Nederland Internacional (RNW) y fue escrito por el escritor y periodista Jorge Tirzo.
Los invitamos a leer y a visitar "El Toque".

Lleva dos meses viviendo en la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos". Es Tryno Maldonado, uno de los escritores mexicanos jóvenes de mayor renombre internacional. En sus obras más recientes ha abordado el tema de los movimientos sociales en México y cree que la escritura puede empoderar a los sobrevivientes de la violencia. En entrevista para El Toque nos cuenta cómo es un día normal en Ayotzinapa, donde siguen faltando 43.
Tiene una banda de rock llamada Scarlett Johansson. Es uno de los editores que fundó la editorial independiente Almadía, en Oaxaca. Su libro Temporada de caza para el león negro fue finalista del Premio Herralde de novela. El prólogo de su antología Grandes hits, vol. 1 generó polémica sobre la llamada "generación Atari" de escritores nacidos en los setenta, a la que criticaba por estar desencantada y no creer en nada.
Viviendo en Ayotzinapa
Desde finales del 2014 Tryno Maldonado vive en Ayotzinapa. Llegó en una caravana cultural a entregar libros y se quedó a planear un taller de narrativa de una semana. Luego el taller se terminó, pero él sigue en el epicentro de la peor tragedia mexicana de los últimos tiempos. Lo que menos hace es escribir, "porque hay muchos trastes que limpiar y muchos pisos por barrer". El escritor y editor se volvió profesor, cronista y activista.
"Mi intención era darles los rudimentos para que ellos mismos puedan contar su historia. Es importante que en el caso Ayotzinapa se obtenga la verdad y haya justicia. Lo que nos toca a nosotros es generar la memoria para que no se olvide y no vuelva a repetirse un crimen como este. Entonces mi labor fue darles herramientas a los chavos para que ellos mismos generen sus propias memorias y su versión individual de los hechos. Además he estado acompañando a los padres de los 43 chavos, he estado en las brigadas, lavando ollas, sobre todo en la cocina", explica el escritor.
Tryno Maldonado. El escrito mexicano lleva más de un mes conviviendo con los estudiantes de Ayotzinapa sobrevivientes al 27-S
Hace unas semanas, Tryno Maldonado tomó una piñata del personaje Woody de Toy Story. Le puso un pasamontañas y un uniforme militar para convertirla en "la única piñata del Subcomantante Marcos del hemisferio". Era un regalo de cumpleaños para José Ángel, el hijo mayor de Adán Abraján de la Cruz, uno de los 43 normalistas desaparecidos desde el 26 de septiembre. Así, poco a poco, el escritor ha tenido que ganarse la confianza de niños y adultos de la comunidad para contar sus historias en la revista Emeequis.
"Es natural que la gente desconfíe en una circunstancia como ésta. No se acercaban mucho a mí, no hablaban conmigo cuando pedía alguna entrevista, se daban la vuelta. Los chavos igual estaban muy desconfiados, sobre todo los de primer año, sobrevivientes del 26 de septiembre. Pero yo creo que la gente sabe cuándo tratas de ayudarla y te pones codo a codo con lo que ellos están haciendo. Te ven acudiendo a todas las marchas, caminando lo mismo que ellos, asoleándote todos los días, deshidratándote, trabajando en la cocina, lavando los trastes, haciendo lo que ellos hacen, llevando el tipo de vida que ellos han llevado durante los últimos cinco meses. Pero obviamente sin esa angustia de no saber dónde está tu hijo. Ahí ya en algún momento se hace el vínculo".
De escritor a activista
El 20 de noviembre pasado Tryno Maldonado fue "encapsulado" por la policía al final de la multitudinaria marcha con motivo de la cuarta Jornada Global por Ayotzinapa. Esa tarde el centro de la Ciudad de México se llenó de todo tipo de gente que exigía la presentación con vida de los 43 normalistas. Se dieron cita los padres de Ayotzinapa y las organizaciones de izquierda, pero también familias enteras, oficinistas, estudiantes, colectivos ciclistas y muchos otros sectores. Al final de la manifestación pacífica, un pequeño grupo violento dio injustamente la nota incendiando la puerta del Palacio Nacional. En ese contexto es que se vio detenido arbitrariamente por la policía:
"El humo de los extintores que emplea la policía contra los rostros y los cuerpos de la gente desprevenida, de manera arbitraria y aleatoria, es tanto y tan denso que termina por levantar un telón nebuloso por todo el sector del Zócalo hacia donde somos perseguidos y acorralados en tumulto".
"También los gases lacrimógenos espesan el ambiente. Un muchacho que corre con la turba es alcanzado por uno de los policías y golpeado con un tolete. En la desbandada hay familias enteras. Al final somos replegados e inmovilizados contra muros y puertas de los negocios cerrados entre Madero y 5 de Mayo. Estamos retenidos. Hay gritos de miedo. Somos una sola masa. Hay pisotones, empujones por el pánico, asfixia por los apretones, caídas", narró en ese entonces en su textoCoreografía infernal.
Un mes después, Tryno Maldonado ya se encontraba en Ayotzinapa. Desde entonces ha enfocado sus columnas periodísticas, sus publicaciones en redes sociales y la atención mediática a propósito de su reciente libro Metales pesados para contar historias sobre las familias de los 43 desaparecidos.
El escritor de ficción que se volvió cronista
En sus obras más recientes -la novela Teoría de las catástrofes y el libro de relatos Metales pesados- Maldonado ha centrado su atención en los movimientos sociales que han acontecido en México. En ambos aparece la ciudad de Oaxaca -su lugar de residencia- en medio de la efervescencia del conflicto magisterial que mantuvo sitiado el centro histórico por meses y terminó con un violento desalojo de parte de la policía federal en el 2006.
Pero desde finales del año pasado, Tryno Maldonado ha publicado historias de no ficción sobre la comunidad de padres y alumnos de la normal. En Un hallazgo en Ayotzinapa cuenta la historia de Don Bernardo Campos Santos, padre de José Ángel, uno de los desaparecidos; en Fin de año en Ayotzinapa, la de Don Mario, padre de César Manuel. El crítico de la Generación Atari ha dejado los controles del videojuego para narrar la realidad.
"Muchas veces no los humanizamos o no les damos dimensión a los protagonistas de esta historia. En mis crónicas trato que eso pase, ver quiénes son esos chavos, saber que algunos tienen hijos, que algunos tienen intereses muy diversos como el hip hop o el rock, a otros les gusta la danza, a algunos más les gusta la computación".
"Hay que alejarse de ese estereotipo, de ese prejuicio de lo que es un normalista en Ayotzinapa para descubrir que hay seres humanos muy complejos y con intereses muy diversos".
"Podrían realizarse mejores historias sobre este evento dando un pasito adelante y acercándose. No digo que se vuelvan activistas como me está pasando, pero yo creo que sería un mejor tipo de crónica o mejor literatura".
Tryno Maldonado se quedará otro mes en Ayotzinapa. Espera poder publicar una crónica extensa que integre todos los testimonios y las vivencias que ha ido coleccionando estos meses, aunque la escritura va lenta pues cada día hay nuevas marchas, nuevos trastes sucios y nuevas historias que contar.























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